Pictogramas
Conversando con amigos y colegas diseñadores he llegado a la conclusión de que el concepto de pictograma, todavía sigue ligado a un antiguo concepto de signo de carretera y de señalética de aeropuerto.
Siempre he sido un coleccionista de pictogramas (y mascotas) de juegos olímpicos y panamericanos. Justamente es en este tipo de representaciones donde veo una clara evolución del signo y la concepción de ideograma que hay detrás.
Últimamente la utilización del pictograma como el isotipo acompañante de la marca suele ser muy común en los estadios olímpicos para vestir a la ciudad de una identidad corporativa deportiva. En Atenas, Turín y Río de Janeiro fue así. Grandes lienzos corporativos colgaban de estadios, pistas, piscinas y velódromos anunciando el deporte que allí se practicaba.
Sin embargo, a pesar de todos los conceptos de formalización de ideas, la expresividad y la utilización moderna del uso de colores, la manera de abstraer la idea del mundo real al pictograma sigue siendo la misma.
1. La abstracción visual directa
a. Corresponde al mínimo de abstracción conceptual. Imaginar a un biker haciendo una maniobra acrobática sobre su bicicleta bmx, es conceptualmente lo que estamos viendo. El pictograma nos revela toda la acción que necesitamos saber. Tal vez un experto podría decirnos hasta el nombre del truco.
El rescate concepto-imagen es directo, y equivale a una vulgar foto, ya que no exige un proceso de desconceptualización e interpretación del usuario.
b. A pesar de lo simple que pueda parecernos la abstracción idea-imagen, esta no tiene por qué ser representada de manera fiel a la realidad.
Este es el maravilloso juego de contradicciones que como diseñadores debemos saber controlar: una idea literal la podemos representar con formas muy pero muy abstractas, como también de la manera más obvia, pasando por todos los puntos intermedios que como diseñadores aprendimos en primer año. Texturas, contrastes, colores, ambientaciones, trazos, estilos, etc.
2. La abstracción del acto
a. Si tuviésemos la posibilidad de hacer una semiabstracción de nuestra imagen, podríamos plantearnos en un escenario no tan literal de desconceptualización.
Mostrar unas piernas pedaleando entre medio de dos circunferencias ya es suficiente para hacernos entender que se trata de ciclismo, pero si imaginamos un torneo ciclístico donde participaran todas las disciplinas, nos encontraríamos con la sorpresa que en la gran mayoría de las pruebas el objetivo fundamental es pedalear.
Entonces necesitamos resaltar el acto y podemos desechar los elementos comunes que no nos interesa mostrar.
Por lo general los pequeños detalles determinarán si la interpretación será del signo exitosa.
b. Muchas veces para interpretar un acto complejo necesitamos una serie de elementos externos que ayuden a reforzar el gesto a representar. Líneas cinéticas, deformaciones, decontrucciones, superposiciones, repeticiones, etc. son por lo general los medios más recurrentes para mostrar el acto en su forma pura, para lo cual los elementos anteriormente mencionados (texturas, contrastes, colores, ambientaciones, trazos, estilos, etc.) serán importantísimos a considerar.
3. La abstracción Total
Es la manera más compleja de presentar un signo, ya que requiere de un esfuerzo extra del usuario. Los signos por lo general no son obvios y exigen un conocimiento previo del destinatario.
En el ejemplo, podemos apreciar seis tipos de manubrios para seis especialidades ciclísticas, de las cuales incluso podemos seguir sub identificando.
El uso de elementos externos como el color comienza a ser fundamental y la habilidad para que el objeto a retratar sea tratado con la mayor fineza posible comienza a ser primordial.
Sin duda, la expresión de la forma y contenido, son dos elementos básicos y fundamentales que los diseñadores deben plantearse a la hora de proponer una solución que involucre un sistema de signos que funcione como familia.
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